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Defendamos la libre competencia

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Carta al Director (El Mercurio) sobre la colusión en la industria de los pollos. Gonzalo Said, Presidente de Generación Empresarial, hace hincapié en la importancia de proteger la libre competencia, por el bien de la sociedad y la salud del sistema económico.

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Defendamos la libre competencia

La semana pasada la sociedad chilena se vio nuevamente remecida por un caso que pone de relieve la ética en los negocios. Esta vez se han cuestionado prácticas que pondrían en jaque el principio de la libre competencia, pieza esencial de la economía en tanto asegura el derecho de personas y empresas a participar en igualdad de condiciones en actividades de esta índole. Bajo esta premisa es posible ofrecer productos y servicios con la mejor combinación precio/calidad, aportando al bienestar de los consumidores, de la sociedad en general, y a la estabilidad económica del país.

El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) ha sancionado a la industria de producción y comercialización de pollos por faltar a este principio. Si bien debemos esperar los dictámenes de instancias superiores, es importante para nuestro futuro como país avanzar en la dirección de un mercado más transparente, legítimo y funcional, del que los chilenos sean y se sientan parte.

Así, una de las tareas pendientes es la adecuación del marco legal, para hacer de multas y sanciones verdaderos desincentivos a que estas transgresiones se produzcan. En la misma línea, pero en otro ámbito, está la gestión de culturas éticas en las empresas, que contempla formación y capacitación de directores, ejecutivos y colaboradores en temas de libre competencia, junto con promoción de mejores prácticas en prevención, detección y mejora continua en estas materias.

Además del rol que jugaron las empresas en el eventual esquema de colusión, el TDLC puso su foco en el gremio avícola chileno, como organización que habría facilitado e incluso coordinado las prácticas anticompetitivas. Esto plantea un importante desafío a los gremios a nivel nacional, cuyo papel no es sólo representar el interés de las empresas frente a la autoridad y la sociedad en general sino levantar el estándar ético del sector en su totalidad, promoviendo proactivamente principios de conducta de negocios, buenas prácticas y modelos de autorregulación, entendidos estos últimos como aquellos que van más allá de lo que la ley exige.

Desde Generación Empresarial hemos estado trabajando en diferentes flancos que aporten concretamente a la gestión de la libre competencia en las empresas. A través de la iniciativa “Bien común, dilemas éticos y compromisos empresariales”, integrada por representantes gremiales, académicos, empresarios y ejecutivos, entre otros, hemos puesto a libre disposición de las empresas un libro y un curso de formación e-learning abierto a la comunidad que hacen hincapié en aquellas conductas competitivas que siempre hay que tener en cuenta, aquellas en las que hay que ser cauteloso y en las que nunca hay que incurrir. Entre las prácticas recomendables para los gremios están regular los intercambios de información en este contexto; registro de agenda y actas de reuniones; excluir a funcionarios comerciales de las labores gremiales; fijar estándares altos para la industria, y guiar a empresas miembros para que avancen progresivamente hacia cumplir y superar dichos estándares.

Indiscutiblemente, la libre competencia es el motor de la economía y el corazón de un sistema económico saludable. En consecuencia, la permanente preocupación de gremios y empresas por fortalecer una cultura anti-monopolio constituye –más allá de casos particulares- uno de los pilares esenciales de un quehacer empresarial ético, y una forma concreta de dar legitimidad al sistema de libre mercado.

Gonzalo Said H.

Presidente Fundación Generación Empresarial

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