FGE en Prensa

Mejores prácticas: nuevo lenguaje, nueva realidad. Columna de Paula Valenzuela en el Diario Financiero

Haga click en la imagen para ver la galería

Lenguaje

Hace cinco años, nuestra fundación convocó, junto a la CPC, a empresarios y expertos a conversar sobre mejores prácticas. Decenas de reuniones, testimonios  e ideas fueron aquilatados en el libro “Bien Común, Dilemas Éticos y Compromisos Empresariales”, una guía que contiene principios de conducta de negocios, mejores prácticas y recomendaciones en diversos ámbitos. En ese entonces hablábamos de autorregulación, aludiendo a una definición de límites más exigentes que los meramente legales; del cumplimiento como forma de ejercer y gestionar esa autorregulación; de la ética empresarial como eje orientador de la acción; y de los valores corporativos como ancla de esa acción en las convicciones profundas de las personas.

Resulta muy interesante volver a revisar el lenguaje de entonces, puesto que hoy nos encontramos actualizando ese trabajo, también con la CPC, a través de mesas donde empresas exponen sus mejores prácticas, para luego generar, con la ayuda de expertos, una conversación profunda y analítica en diversas materias que competen a la empresa y su rol social. Ya en la mitad de esta iniciativa, nos hemos dado cuenta de que, en las conversaciones, el lenguaje y las referencias no son las mismas que hace media década. Hoy, más que de autorregulación hablamos de legitimidad. Así, se ha transitado desde el cumplimiento a la construcción de una cultura corporativa basada en la integridad, la probidad y el buen actuar. Este camino, mirado en retrospectiva, nos muestra el paso desde una mirada individual a una colectiva, donde la búsqueda de consistencia entre el discurso y la acción y entre la consciencia y la praxis es fundamental.

Los cambios antes mencionados van mucho más allá de la búsqueda de un lenguaje políticamente correcto. Son, más bien, síntoma inequívoco de un cambio cultural: el lenguaje crea realidad y la realidad también crea lenguaje. En Generación Empresarial estamos convencidos de que lo que hay detrás es un diagnóstico, cada día más compartido por el empresariado, en torno a los desafíos que convocan a una actividad privada que sabe que debe cambiar desde el interior para poder desempeñarun rol positivo y suficientemente legitimado. Este análisis ha sido facilitado, creemos, por el recambio generacional de empresarios y altos ejecutivos, lo que conlleva un estilo de liderazgo y un estado de consciencia distinto sobre la sociedad en la que están insertos. Pero también nace de la reacción ante el juicio social y de los pares, gatillado por los escándalos de años anteriores.

Hacia adelante, es necesario evitar la complacencia, puesto que los cambios de lenguaje y cultura pueden resultar vacíos si no vienen asociados a un potente cambio en la forma de hacer empresa. Para eso, es necesario reconocer con humildad las carencias y debilidades. Mientras nos ocupamos en pasar de las palabras a la acción, cabe seguir cuestionándonos: ¿qué preguntas son las correctas hoy para las empresas de cinco años más? En nuestras mesas de cultura de integridad esperamos aportar con algunas luces.

Para ver la versión online de esta columna, haga click aquí

Paula Valenzuela P.

Gerente General

Fundación Generación Empresarial

FGE en Prensa

Empresas Socias