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Reconocer el compromiso con la integridad. Columna de Gonzalo Said, Presidente de Fundación Generación Empresarial, en el Diario Financiero

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Integridad

Hoy estamos entregando, en su tercera versión, el Premio Generación Empresarial – Diario Financiero al compromiso con la integridad, que reconoce lo que debiera ser uno de los aspectos más relevantes para una empresa en los tiempos que corren.

 La razón parece evidente, pero es importante recordarla: el rol social que la empresa cumple y los riesgos a los que está sujeta son cada vez mayores. Nuevas normativas, mayores exigencias y un listado de delitos que crece y no va a dejar de crecer en el corto plazo. En este escenario, lo único que puede dar sostenibilidad a las organizaciones es la construcción de culturas de integridad; es decir, generar una base y un sustento ético que cimente culturas compartidas, centradas en hacer bien las cosas, donde la dignidad de las personas, el sentido de bien común, los valores y el sentido de misión de la empresa, sean lo que se respire todos los días, en todos los rincones de cada compañía.

Este premio busca incentivar a las empresas a hacer germinar, fortalecer y consolidar esa cultura. Este es el objetivo que comparten las 49 empresas participantes en esta tercera versión, que tuvieron la disposición para dar a conocer sus avances y aprendizajes, a través de un acto de apertura, generosidad y convicción. Y también de valentía. Cuesta tener la humildad y el coraje para medirse y evaluarse. Se necesita la voluntad y el interés de los liderazgos en estas materias. Por eso, valoramos enormemente a quienes decidieron participar y estamos muy contentos porque cada año son más los dispuestos a dar este paso.

El premio es, también, una oportunidad para rescatar buenos ejemplos y señalar caminos. Es aprovechar la oportunidad de construir parámetros comunes para aprender y mejorar en forma conjunta, ya que el desafío no es individual. Cada empresa no está sola en sus riesgos, ni tampoco ante las ventajas de construir una cultura de integridad. Porque tal como ya lo hemos visto en muchas ocasiones, cuando una empresa se equivoca y cae, todo el sistema de mercado es arrastrado por ella. Por lo mismo, cuando una empresa aprende y mejora, todas debieran también ser mejores gracias a su ejemplo y trabajo. Pero estas ganancias compartidas no ocurren espontáneamente. Para eso existe este premio. Nos guste o no, somos una gran comunidad, y por eso es tan importante que trabajemos mancomunadamente en torno a estos objetivos tan neurálgicos para la sociedad.

Todas las empresas que han postulado este año o en años anteriores pueden estar orgullosas, porque tienen el compromiso con la gestión concreta de la integridad. El nuevo desafío es hacernos corresponsables en la cruzada por ser mejores, por ser vanguardia, por transmitir valores a nuestros pares, clientes y proveedores; por contagiar a otros el interés y entusiasmo que muchos ya han demostrado por avanzar en mejores prácticas. Esperamos, humildemente, que esta iniciativa sea un referente en el cambio positivo en las empresas, que Chile tanto necesita.

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