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Secretos para tomar mejores decisiones. Columna de Paula Valenzuela, gerente general de Generación Empresarial, en el Diario Financiero

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Con el propósito de indagar en cómo podemos tomar mejores decisiones, considerando el enorme impacto que estas tienen en nuestras vidas, nuestras empresas y la sociedad en su conjunto, recientemente realizamos un seminario donde los expositores principales fueron el neurocientífico Mariano Sigman y la filósofa Carolina Dell’Oro.

“Si tuvieran un maletín con dinero y tuvieran que confiarlo por algunas horas a uno de tres hombres de expresión facial diferente (cándida, neutra o furibunda), ¿a quién se lo entregarían?” A través de juegos y ejemplos concretos, surgidos en el curso de años de investigación, Sigman mostró cómo procesos inconscientes influyen en nuestras decisiones de maneras imperceptibles. Por ejemplo, frente a los tres rostros exhibidos en pantalla, y sin más antecedentes sobre ellos, la gran mayoría escogió la misma opción –el neutro-, demostrando cómo nuestra mente forja permanentemente preconceptos. Fortaleciendo el punto, expuso los resultados de investigaciones que indican que la decisión sobre la contratación es generalmente tomada durante los primeros segundos de la entrevista de trabajo, mientras los siguientes minutos suelen ser usados por el entrevistador para reforzar conscientemente la decisión que ya ha tomado. En otros casos, demostró cómo podemos cambiar nuestras decisiones según lo lejanos que percibamos sus impactos. O cómo los grupos pueden llegar a mejores decisiones que los individuos, mientras cuenten con personas flexibles capaces de encontrar el valor en las diversas perspectivas.

Sigman destacó la importancia de hacer conscientes estos sesgos cognitivos, de modo de asegurar que las decisiones que tomamos en nuestras vidas y trabajos sean realmente las que calcen con los valores y principios que deseamos llevar adelante, ya sea con base en la empatía hacia los demás (aproximación deontológica o emocional) o en la racionalidad pura, entendiendo –por cierto- las consecuencias, riesgos y beneficios de cada aproximación.

Carolina Dell’Oro habló de tomar decisiones considerando más que sólo intereses personales o corporativos, y de la importancia de tener siempre presente un enfoque sistémico e integral sobre las consecuencias de cada decisión. Para ello es necesario profundizar el nivel de escucha hacia los otros, generando relaciones de respeto, veracidad y lealtad. Es decir, complementarnos a través de otras miradas. Enfatizó que esta transformación debe partir desde los líderes de las empresas en adelante.

En suma, las perspectivas de la neurociencia y de la ética nos permiten aproximarnos de manera holística al mundo de las decisiones, mejorando nuestros procesos al momento de tomarlas. Y es que ni el instinto puro, ni la empatía por sí sola, ni la racionalidad mecánica son suficientes. Además, difícilmente seremos capaces por nosotros mismos, independiente de nuestras capacidades personales, de tomar correctamente decisiones complejas, ya que nunca podremos manejar todas las perspectivas y todas las variables. Nos necesitamos los unos a los otros para entender mejor la realidad; solo así podremos decidir mejor y con miras al bien superior.

Paula Valenzuela P.

Gerente General

Fundación Generación Empresarial

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