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Transparencia corporativa. Editorial de El Mercurio sobre datos agregados de la línea de denuncia de Generación Empresarial

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Editorial Transparencia Corporativa

Las empresas constituyen un espacio muy relevante para entender a la sociedad en que se insertan y cuyas grandes tendencias suelen reflejar. No sorprende, por lo mismo, que el valor de la transparencia corporativa se haya instalado con fuerza en el ámbito empresarial, en especial después de sonados escándalos que, aun siendo localizados, afectaron la imagen general del sector. Así, hoy se exige explícitamente a las compañías vincularse de modo honesto y claro con el entorno que las rodea: clientes, proveedores, autoridades, comunidades, y también respecto de sus propios equipos de colaboradores y empleados. En el marco de esta nueva sensibilidad, un informe de l a Fundación Generación Empresarial entrega interesantes perspectivas.

El documento da cuenta de los resultados de un canal de denuncias de diversa índole operado por la entidad como un servicio para más de cien grandes empresas y cerca de treinta pymes. Según sus datos, de las aproximadamente tres mil denuncias y consultas recibidas, un 30% correspondió a problemas de relaciones laborales, acoso y discriminación, muy por encima de las cuestiones relacionadas con fraudes, robos, malversación o infracciones contables. Esta relativamente baja proporción de denuncias relacionadas con cuestiones éticas parece una buena noticia, así como el hecho de que tan solo el 2% haya versado sobre temas como el uso incorrecto de recursos de la empresa, cohecho y utilización de información privilegiada.

Las cifras muestran también la creciente importancia que han adquirido las relaciones humanas en el ámbito laboral. A los trabajadores les preocupa el trato que reciben y los vínculos que se establecen en su lugar de trabajo. Al respecto, aparte del imperativo ético involucrado, también abundante literatura ha demostrado cómo el clima organizacional incide en la productividad de las compañías. Con todo, el informe advierte que la práctica de denunciar infracciones vinculadas al ambiente laboral aún es poco frecuente, en comparación con estándares internacionales. En efecto, según se indica, solo una de cada tres personas denunciaría las transgresiones que observa.

Las causas de esa aparente apatía son variadas. Los trabajadores dicen desconocer la existencia de estos canales, y los que tienen conocimiento de ellos muchas veces desconfían del anonimato y la confidencialidad de los mismos, así como de la capacidad institucional de las empresas para hacerse cargo de estos problemas. Frente a esto, no cabe ciertamente alentar culturas organizacionales basadas en la sospecha, pero sí establecer condiciones básicas para que quienes deseen informar sobre irregularidades cuenten con los medios y las garantías para hacerlo. las garantías para hacerlo.

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